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Historias de la tercera edad: entre la continuidad y la alteridad

Historias de la tercera edad: entre la continuidad y la alteridad Revista de Ciências HUMANAS, Florianópolis, . 51, n. 2, p. 477-493, jul-dez 2017 v Histórias de terceira idade: entre a continuidade e a alteriedade Third-age stories: between continuity and alterity g/10.5007/2178-4582.2017v51n2p477http://dx.doi.or o Klein e Erika Car Alejandr caño Universidad de Guanajuato, León/Gto, México Este culo artí busca replantear algunas Este artigo procura repensar algumas cuestiones de cómo nos acercamos a la vejez hoy, questões sobre como abordamos a velhice hoje, señalando que pasamos de términos relativamente observando que passamos de termos relativamente claros (vejez y el envejecimiento) a una polisemia os (velhice clar e envelhecimento) para conceitos de conceptos que entran dentro de lo que se polissemicos que se enquadram nos chamados denomina paradigmas anacrónicos o ambiguos. paradigmas anacrônicos ou ambíguos. Airma-se Se insiste en que el tema del envejecimiento es que a questão do envelhecimento é provavelmente reemplazado probablemente por dos grandes substituída por dois pólos principais: uma estética polos: una estética no decrépitos y una actitud de não decrépita e uma atitude de memória resiliente, memoria resiliente, los que son ejempliicados que en são exempliicados em dois estudos de caso. dos estudios de caso. En ambos casos se plantea una Em ambos os casos, propõe-se um estágio de etapa de alta experimentación subjetiva, tratando experimentação subjetiva alta, tentando localizar a de localizar la situación del envejecimiento desde situação do envelhecimento a partir de parâmetros parámetros sociales y culturales más amplios sociais e culturais mais amplos. Palabras clave: vejez; experimentación subjetiva; Palavras-chave: idade avançada; experimentação renovación social. subjetiva; renovação social. oduccionIntr Hasta hace unas décadas la construcción de subjetividad tenía un claro límite: la vejez. Llegado a cierto punto, la jubilación indicaba el in de cualquier promesa y el comienzo del in, es decir, la vejez no anticipaba sino el signo impostergable de la muerte como in de cualquier anticipación, descartando claro está, posibles opciones religiosas. Sin embargo, las cosas han cambiado. Desde hace unas décadas la vejez no anticipa la muerte, sino una renovación de nuevas formas de experimentación social, cultural y especialmente subjetiva. No toda la población vieja participa de este nuevo clima cultural totalmente, pero nuestra hipótesis es que en mayor o menor grado la tercera edad se encuentra en un alto grado de experimentación subjetiva que va al menos desde un polo rupturista (caso Juan) hasta un polo resiliente (caso Pascuala). Lesson (2013) habla del siglo XXI como de una “revolución gerontológica”, nosotros agregaríamos al concepto la existencia de una “extrema revolución subjetiva”. 477 KLEIN , A.; CArCAño , E. Historias de la tercera edad: entre la continuidad y la alteridad. Antecedentes Se puede situar entre el siglo XVIII y el transcurso del siglo XIX la ijación del estereotipo del anciano en sus aspectos clásicos: debilidad, precariedad y enfermedad, aspectos que se relacionan con la imposición del término “senil” para caracterizar al mismo TZ, (KA 1996). Especialmente el cuerpo del anciano aparece como en un proceso de déicit y pérdida permanente que se vuelve un proceso crónico e irreversible (KATZ, 2000). El envejecer fue deinido como una enfermedad progresiva responsable de una multitud de cambios isiológicos y anatómicos (HABER, 1986). Se hablaba en este sentido de: “degeneración progresiva” TZ, (KA 1996) como si fuera un estado normal y esperable. De esta manera el anciano era un ser improductivo e inútil socialmente. La observación de Iacub (2006) en este sentido es relevante: se concebían dos muertes, una para la sociedad y la otra era la muerte individual. El sujeto se iba apartando cada vez más de la vida y la sociedad, aislándose en su propio mundo (CUMMING; HENRY, 1961). Se podría también analizar cómo estos procesos se asocian a diversos procesos de disciplinamiento y control cultural (CoLE ,1997). Sin duda se puede señalar que existe una historia cultural del envejecimiento, que indica que el concepto mismo es difuso y altamente cambiante según circunstancias históricas y contextos culturales, lo que implica que aquello que tradicionalmente se ha caracterizado como “cientíico” en el tema se ha revelando en realidad prejuicioso y paradigmático (BOURDELAIS, 1993) Desde el siglo XX esta concepción “degenerativa” y “senil” se comienza a modiicar simultáneamente a un replanteamiento crítico del signiicado de las “edades” y como se construía la biografía personal (MEYROWITZ, 1984). O la edad se vuelve un factor descriptivo irrelevante (IACUB, 2006) o se considera que entramos en una sociedad “uniage” donde las fronteras entre edades se difuminan y tienden a uniicarse (NEUGARTEN, 1999). Al mismo tiempo se alienta una revisión crítica de la noción de envejecimiento desde la segunda mitad del siglo XX (BUTLER, 1969). Se comienza a poner el acento más en la continuidad que en la discontinuidad, en la resiliencia y el potencial más que en la pérdida y el déicit y en las potencialidades y posibilidades que el envejecimiento podría implicar (ATCHLEY, 1977; NEUGARTEN, 1964; ROSOW, 1963). Se plantean nuevas formas de inserción social (EKERDT, 1986) y lo que el anciano puede aportar a la sociedad desde el concepto de “envejecimiento exitoso” (BALTES et al.,1984). 478 Revista de Ciências HUMANAS, Florianópolis, . 51, n. 2, p. 477-493, jul-dez 2017 v Para Baltes, justamente el envejecimiento exitoso depende del esfuerzo aplicado a dominios donde se mantiene potencial de desarrollo, lográndose a través de dicho esfuerzo una optimización de la funcionalidad, la que compensa las pérdidas normativas y no- normativas ocasionadas por el envejecimiento social y biológico. Por otro lado para Rowe y Kahn (1997, 1998), la posibilidad de envejecimiento exitoso se relaciona con dos tipos fundamentales de actividad: el primero es el mantenimiento de relaciones interpersonales satisfactorias y el segundo es el mantenimiento de actividades productivas. Lo que estos autores llaman compromiso “activo” con la vida es un factor relevante, junto al adecuado funcionamiento físico y cognitivo (es decir: la capacidad de mantener un factor de autonomía y autocuidado, entre otros) y la baja probabilidad de padecer enfermedades crónicas (y los riesgos asociados a ellas). En deinitiva entendemos que los autores proponen un modelo de vejez en la cual el adulto mayor puede enfrentar y resolver de manera autónoma sus insertos en actividades problemas cotidianas. Para estos autores los componentes mencionados están ligados y se retroalimentan entre sí. Por ejemplo, es posible constatar que la ausencia de enfermedad o discapacidad contribuye a que se mantengan las funciones físicas y mentales necesarias para facilitar una participación activa en la vida social. Es interesante indicar que al igual que Baltes (1984) enfatizan la necesidad de la participación o compromiso con la vida como un factor esencial, lo que se relaciona con las hipótesis manejadas en este artículo de un replanteamiento del sentido de la vida en los adultos mayores contemporáneos, donde entendemos como compromiso con la vida, la posibilidad de armar o conigurar proyectos de vida satisfactorios que incluyen las relaciones interpersonales, alta autoestima e inserción social. Podría indicarse que el concepto de envejecimiento exitoso se está complejizando, en el sentido de que el mismo ya no se entiende solo como la ausencia de enfermedades, sino como la reformulación que el adulto mayor realiza de su inserción en la vida social, además de cómo reconigura su biografía personal en términos de realizaciones y porvenir. Revision empírica: la revolución gerontológica desde los aportes de la demograia y las ciencias sociales El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI, 2010) registró en México, un total de 10, 055,379 adultos mayores, de los cuales el 53% 479 KLEIN , A.; CArCAño , E. Historias de la tercera edad: entre la continuidad y la alteridad. son mujeres, mientras que el 47% son hombres. De acuerdo con la tasa de crecimiento anual en México, entre 1990 y 2010 el número de adultos mayores pasó de 5 a 10.1 millones, presentándose un incremento porcentual respecto al total de la población de 6.2 a 9 (INEGI, 2011). Estos datos indican claramente que México ha entrado en lo que se denomina “envejecimiento poblacional”. Esto se une a la creciente baja de la tasa de crecimientos (INEGI, 2005). Todo lo cual hace que se hable de nuevos procesos de transición demográica que de acuerdo con los especialistas en población, implicará una tercera etapa de transición demográica (DYSON, 2010; LEESON; HARPER, 2006, 2007, 2007a, 2007b, 2008), dominada por una revolución gerontológica, por la cual se entiende que el siglo XXI es el siglo de los “centenarios” (LEESoN, 2009, 2013). En este sentido, y de acuerdo con las estimaciones realizadas por el Consejo Nacional de Población (CoNAPo, 2005), se estima que del año 2010 en adelante, “ las personas de 65 años vivieran alrededor de 15 años más, expectativa que mostrará una tendencia a aumentar todavía más en los años venideros, manteniéndose cada vez más una etapa de sobre-mortalidad en dicho periodo de la vida ” (VILLAGÓMEZ, 2009, p. 307). Por otro lado si tenemos en cuenta el porcentaje de adultos mayores en la totalidad de la población, la Cepal (2009) estima que en el año 2010 la proporción de personas con 60 años y más en la región fue de 9.9%, para el 2020 será de 13%, y para el 2050, de 25.8% Asimismo para 2010 la población de adultos mayores en Latinoamérica fue de 590 millones de personas, incrementándose este número en los años siguientes (LEESoN, 2013). Por otra parte no solo hay más adultos mayores sino que los mismos viven cada vez más, sin que haya por el momento un límite al alargamiento del curso de la vida (LEESoN, 2009), lo que a nuestro entender se puede conceptualizar como el pasaje a una muerte desplazada indeinidamente, hecho sin duda inédito y crucial. Es necesario indicar que el nivel de envejecimiento que presentan México y la mayoría de los países de la Región se ha alcanzado en medio siglo, en comparación con Europa, donde este proceso tomó dos siglos (CAMARANO, 2004; HAM CHANDE, 2003; VIVEROS, 2001). En el caso de Latinoamérica y el Caribe se indica que los mismos están próximos a enfrentar enormes desafíos en el área del envejecimiento global, junto con la necesidad de incluir el tema en las agendas de gobierno (BREA, 2003). Estos mismos procesos, como se indicó, se veriican en Europa y otros países. Se indica así que la proporción de personas de 60 años será el 22 % de la población total para el año 2050 (UNITED NATIoNS, 2010). 480 Revista de Ciências HUMANAS, Florianópolis, . 51, n. 2, p. 477-493, jul-dez 2017 v Estos datos son tomados generalmente de forma alarmante, punto de vista que no se comparte en este trabajo. Se habla así de crisis de la seguridad social (lo que sin duda es un hecho que estará presente), inseguridad económica y aumento de enfermedades mentales y físicos. Sin desconocer los mismos tenemos en cuenta otros datos que nos indican un mundo cambiante y quizás imprevisible en algunos elementos de su estructura social. Especialmente se indica la revolución gerontológica como produciendo desafíos y oportunidades para gobiernos y ciudadanos en el mundo entero (LEESON; HARPER, 2006, 2007, 2007a, 2007b, 2008): The challenge of increasing longevity has long been an issue of demographic interest, and no less so in more recent years The scale of ageing across the globe is truly immense and must surely be regarded as one of the success stories of humankind as more and more people live long, relatively healthy lives. (LEESoN, 2013, p. 53). otros autores son más optimistas aún y señalan un cambio en la estructura del trabajo y en la economía que implicará un dividendo demográico (LEE; MASoN, 2010), estimando que existirán los recursos necesarios para asistir a la población envejecida (HELLER, 2006). Desde una perspectiva social hay datos que indican también aspectos positivos e integrativos culturalmente para los adultos mayores, como la posibilidad de resigniicación del yo (CASTRO, 2001); la contribución cultural de los adultos mayores a las nuevas generaciones Bosi (1994); el acrecentamiento de la voluntad de vivir y replantear historias y tradiciones culturales (MORAGAS ,1991); nuevas formas de aprendizaje (LOPEZ LA VERA, 2013); replanteamiento y valorización de la vida en pareja (KEMP; KEMP, 2002); de la sexualidad, el amor y la satisfacción marital (BACHAND; CARON, 2001; KASLOW; ROBINSON, 1996; NINA-ESTRELLA, 2004; NOLLER; FITPATRICK, 1993; PARKER, 2000); y inalmente el factor de generatividad entendido como la capacidad de enfrentar retos y fortalecerse subjetivamente ( ERIKSON, 1950). Explícitamente se indica como los adultos mayores hoy no solo son más longevos, sino que disfrutan de mejor calidad y estilos de vida (VILLAR, 2013). Pensamos que es posible relacionar las nuevas formas de autopercepción y construcción de identidad con la llamada teoría de la desvinculación o de desengache y ruptura. Se entiende por la misma que el adulto mayor se aparta de la sociedad para centrarse más en su vida , interior lo que lo independiza de obligaciones sociales incrementando su capacidad de satisfacción (Havighurst, Neugarten, y Tobin; citados en CARSTENSEN, 1990). Sin embargo, como 481 KLEIN , A.; CArCAño , E. Historias de la tercera edad: entre la continuidad y la alteridad. veremos más adelante, quizás sea más apropiado hablar de “cambio” que de “apartamiento” en el vínculo con la sociedad Estas perspectivas indican la necesidad de cambiar la imagen de los adultos mayores como una “carga” para destacar su valor como recurso social y cultural, lo que se complementa al dato fundamental, de que cuando el mismo tiene los recursos necesarios, depende menos de su familia, la que pasa a segundo plano, lo que se acompaña de la ampliación de redes sociales y de amistad, lo que acrecienta además el sentido de vitalidad (LÓPEZ LA VERA, 2010, 2013; PICK, 2007; SÁNCHEZ, 2002). Otros autores preieren tomar estos datos como reveladores de empoderamiento y agenciamiento, basados en investigaciones que indican el deseo de los adultos mayores de tomar el “control” de sus vidas (SORIA, 2006), incrementado el sentido del yo y de conianza en sí mismo (SÁNCHEZ, 2002) y la capacidad de enfrentar nuevos aprendizajes y desafíos derivados de los mismos (LÓPEZ LA VERA, 2013). Guzmán, Huenchuan y Montes de oca (2003) plantean que el cumplimiento de una vejez activa requiere que el Estado asuma un rol activo en mejorar las condiciones de vida de los adultos mayores. Perspectiva con la cual sin embargo discrepamos: los adultos mayores han modiicado sus posibilidades de vida con, sin o contra el Estado. Posiblemente esto esté relacionado a que las redes sociales substituyen aquello en lo cual aquél es carente (MENDES DE LEoN et al . , 1999; MoNTES DE oCA, 2004, 2009; UCHINo, CACIoPPo; KIECOLT-GLASER, 1996). Se ha comprobado que poseer una red social adecuada tiene innúmeros efectos positivos en el área de la salud física y mental, mejorando asimismo la ión autopercepc que los adultos mayores mantienen sobre sí mismos, acrecentando el sentido de satisfacción vital (IRVINE et al., 1999; GAETE; RIVERA; ROMAN, 2009; MUCHINIK, 1984). Así pues los fenómenos que describimos en relación al desplazamiento de la muerte se respaldan en numerosas investigaciones demográicas, antropológicas, s y sociológicas, tanto desde autores psicológica norteamericanos y europeos, como latinoamericanos y mexicanos, todos los cuales n diferentes describe aspectos inherentes a la sociedad del envejecimiento y la revolución gerontológica. El caso de juan: el franco rupturismo generacional-transgeneracional Juan tiene 70 años de edad. Pero no los parece. lo sumo podríamos darle A 55 años. ive en la V ciudad de Querétaro, México. Pertenece a la clase media, 482 Revista de Ciências HUMANAS, Florianópolis, . 51, n. 2, p. 477-493, jul-dez 2017 v media alta. Sin apremios económicos o sociales. Ya desde su apariencia personal Juan es francamente rupturista y alejado de cualquier estética decrépita: “Sé que no me visto como viejo. No quiero parecer viejo. No me siento viejo. Me gusta ser abuelo pero no un hombre débil o que necesito ayuda…Me gusta estar con mis nietos por el gusto de estar nomás. No necesito que me ayuden en mi vida” Preguntado sobre sus rutinas nos dice: oy al V gimnasio. No tanto como querría pero voy al menos tres veces a la semana. No como cosas grasosas. Mi esposa y yo somos cuidadosos en lo que comemos. Preferimos el agua a la Coca Cola. Hace 30 años que estamos juntos. No le he sido iniel. Es cierto que fumo de vez en cuando. Ese vicio no me lo puedo sacar. Hace poco me jubilé de profesor en la Universidad XXX, pero mi vida no se termina. Sigo haciendo cosas. Manualidades o leo. eo V a mis amigos, pero lamentablemente algunos tienen Alzheimer o demencia. No los voy a ver. Yo no soy viejo como ellos. Quiero ser joven y tener vigor. No nos quiere hablar de su sexualidad con un sentido de pudor que respetamos, pero su cara se ilumina de orgullo cuando nos dice: “Sabe?. Yo no voy al parque a darle miguitas a las palomitas. Nada de eso. Yo no me aburro. Y me jubilé porque tenía que jubilarme sino seguía de largo nomás”. Cuando le preguntamos sobre sus abuelos dice: Mis abuelos eran buena gente. No recuerdo que nos pegaran. endría que preguntar a mis hermanos [tiene T dos hermanos menores]. Pero eso sí había que respetarlos. ratarlos T de “usted”. Mis nietos me hablan de otra manera. Me tutean. Pero me gusta. Yo entiendo que antes las cosas eran así. Pero ahora ya no. Tenemos conianza, nos hablamos las cosas. Mis nietos me preguntan cosas que yo jamás me hubiera atrevido con mis abuelos. Y me cuentan cosas de su vida íntima que me chocan un poco pero me pone gulloso or que me las cuenten. Para eso está un abuelo. Cuándo les preguntamos cómo les educa, nos dice (pensando largo rato): Educarlos…? Ah no sé. engo que pensarlo. Educarlos? No T creo que no. Eso es de sus padres. Yo no me meto. Conmigo que salgan, vamos al cine, a comer, a . Pero no quiero pasear educarlos, para eso están mis hijos [Juan tiene dos hijos, cada uno con un hijo propio]” Y agrega: “Yo respetaba y respeto a mis abuelos. Pero yo soy otro abuelo, no sé si mejor o peor. Ud dígame. Pero lo más importante para mí es el cariño y la conianza. 483 KLEIN , A.; CArCAño , E. Historias de la tercera edad: entre la continuidad y la alteridad. El caso de pascuala: la memoria resiliente como forma comunitaria de vida Citemos el caso de Pascuala, que tiene actualmente 65 años de edad y vive en una Comunidad llamada “Cautamazaco” [en náhuatl: lugar de venados] perteneciente al Municipio de Cuetzalan, en Puebla, México Se describe a sí misma como una mujer activa, aún fuerte, independiente y con una decisiva inluencia en su comunidad. En efecto, Pascuala pertenece a la organización de Mujeres Indígenas (MASEAL SIGUAMEJ), que en náhuatl signiica: “Mujeres que se apoyan y trabajan juntas”. Dentro de esta organización es socia, pero además mantiene un liderazgo activo sobre los más jóvenes debido a sus conocimientos ancestrales de ritos y tradiciones indígenas. Ella bora y vende sus arte ela sanías que consisten en prendas elaboradas con telar de cintura. Dice de sí misma: “ Soy una mujer feliz, no me falta comida, estoy contenta con lo que hago. engo T varios hijos e hijas. No todos viven conmigo. Pero yo nunca estoy sola. La tierra me acompaña. Yo hablo con la tierra. engo de la tie V rra”. Nos cuenta gullosa como recién or en la tercera edad decidió hacer su vida independiente y por eso se separó de su marido quien tenía una amante y le prohibía participar en sus actividades comunitarias. Nos cuenta que es feliz como líder comunitaria, que le gusta dar el ejemplo a los jóvenes y que hasta cierto punto todos los miembros de la comunidad son como “sus hijos”. Cuando le preguntamos sobre su relación con la tierra, nos dice: “Es como una madre que nos acompaña. Conozco sus historias y sus secretos. Nunca le hablo en español sino en náhuatl de acuerdo a lo que mi madre y la madre de mi madre me enseñaron. Los hombres no saben estas historias. Solo nosotras las mujeres. Y las repetimos una y otra vez hasta que las jóvenes lo saben repetir de memoria. Yo recuerdo todo lo que me enseñaron y mi nieta también. Y lo que me enseñaron fue a cuidar a nuestra madre tierra, gracias madre tierra. (Tlazocamati onantzin)T Cuando le preguntamos por qué agradece a la madre tierra nos dice: “La madre tierra nos da el sustento. Nos alimenta. Pero también es nuestra tierra. La recordamos y nos recuerda. Nunca nos abandonará” Pascuala está muy orgullosa de que a partir de que se separa, junto al trabajo con otras mujeres de su condición, trabaja y se compra su propia casa. Utiliza ente activam los recursos que le proporciona la Comunidad de Mujeres, 484 Revista de Ciências HUMANAS, Florianópolis, . 51, n. 2, p. 477-493, jul-dez 2017 v manteniendo siempre una actitud activa, comprando su terreno a partir de un programa municipal, donde el Municipio pone una parte y ella otra. Finalmente cuando se le pregunta si se siente una mujer anciana, riendo, responde: “Aún tengo todos los dientes. Me levanto siempre a las 6 de la mañana y cuido de mis pollos y gallinas. Me sé cuidar a mi misma. eo que V mis hijos estén bien y jamás se me ocurre volver con mi esposo que no me respetó” que mi “Hice hija volviera conmigo luego que se la robó un hombre malo. Yo la salvé. Le hablé a una amiga y esa amiga le habló a mi hija y ahora ella ya está conmigo”. “Yo como bien y siempre le dejo comida a mis hijos” “No quiero que me pidan de comer. Solo les dejo la comida y ellos se sirven” Conclusiones En el caso del transcurso de vida de Juan lo que encontramos es que un valor que se acentúa es la independencia. Juan es un abuelo que a diferencia de los abuelos de antes ya no se les ocurre pensar que tienen que vivir con sus nietos. El concepto de “familia extendida” le es extraño o no lo comparte. Es , parece decir que para esta generación de abuelos es esperable que los hijos vivan en sus casas con sus hijos, y ellos vivan en sus propias casas con su pareja o viven solos. Y sí viven con sus familias, tratan de encontrar estrategias para ser lo más independientes que se pueda. Por otro lado, por su situación socio-económica hay otra diferencia radical con otros grupos sociales: los nietos están planiicados; o sea, el nieto llega después de que el hijo o que la hija terminaron de hacer estudios superiores, o que ocuparon una posición gerencial; o sea, llegan dentro de una planiicación de la vida. Estos abuelos además no mantienen ni a la familia ni a los nietos. Sus hijos se mantienen a sí mismos y sienten orgullo de que sus hijos están creando sus propias familias. La mayoría de estos abuelos perciben a sus hijos como buenos padres,y no critican (aparentemente) a sus hijos. Sienten que no se les necesita en el lugar de los padres porque los padres están haciendo una buena tarea y, además tampoco quieren estar en el lugar de los padres, lo que no les interesa. En otras palabras, y para decirlo de forma redundante, donde están los padres están los padres, y donde están los abuelos están los abuelos. Y el ejemplo de Juan parece indicar el deseo de que las cosas sigan así: discriminadas y separadas. Ahora bien, en este grupo la palabra clave para nosotros fue estar pendientes . Es decir, Juán no está presente en la vida de los nietos todo el tiempo, pero lo que sí está es estar pendientes. 485 KLEIN , A.; CArCAño , E. Historias de la tercera edad: entre la continuidad y la alteridad. Estos son abuelos que les gusta improvisar con sus nietos, no les gusta tener una agenda de lunes, martes, miércoles, domingo. Juan disfruta el sentido de la aventura con sus nietos, más que una planiicación rígida, ajustada de tareas, donde se efectiviza un encuentro afectivo siempre renovado. El abuelo ideal es obviamente el abuelo disponible y esto es muy importante. No es un abuelo que está ausente ni que es invasivo. Es un abuelo que mantiene una distancia óptima con sus nietos y con los padres de sus nietos Pero lo más importante a los efectos de nuestras hipótesis es que Juan es un claro “emergente” de un grupo claramente “rupturista”: quieren ser abuelos pero no abuelos como sus abuelos. Se trata de una verdadera confrontación transgeneracional (KLEIN, 2002, 2003, 2006) que se puede incluir dentro de un campo de alta y sensible experimentación subjetiva. Por qué esta negativa a ser abuelos como sus abuelos? En primer , lugar porque aquellos abuelos eran “patriarcas” que ellos se niegan a seguir siendo. En un mundo altamente horizontalizado y fraternal donde lo fundamental es la espontaneidad, la igura del “Patriarca” ejemplar, digno, respetable y temeroso se agota . Juan construye su nuevo rol por ensayo y error, no por arquetipos que le preceden. Quiere ser imperfecto y no le causa dolor ser imperfecto. Por el contrario: lo ubica como centro del intercambio afectivo con sus nietos, que por momentos son nietos, por momentos cómplices, por momentos camaradas. La historia de Pascuala, a su vez, es la de muchas mujeres campesinas la tercera edad de extractos sociales humildes, que guardan como un inconmensurable esa condición que llamamos “memoria resiliente”. Lo curioso es que comienzan sus procesos emancipatorios en la tercera edad, cuando ya siente que sus hijos ya son grandes y no dependen directamente de ella. Este proceso resiliente tiene que ver con los pueblos indígenas, pero también de forma articulada con los propios derechos de las mujeres y la reivindicación de la tercera edad como etapa de nuevo comienzo en la vida y alta ntación experime social y subjetiva (Klein, 2010b, 2013). Esto implica reconocer al interior de la comunidad, la pluralidad y diversidad de identidades y derechos particulares que paralelamente a los componentes centrales de la autonomía como: el o, territori la ganización or social, uso de los recursos, ganos de gobierno, “se acompañan ór del derecho de las mujeres de tercera edad a ser agentes de cambio, legitimadas en su derecho a opinar, decidir, elegir y participar en la toma de decisiones en todos los ámbitos y niveles” (MANCINAS ESPINOZA y GARAY VILLEGAS, 2013:404). Como nos muestra el ejemplo de Pascuala, aunado a lo rior ante se ha dado una fuerte tendencia en las últimas décadas a la conformación de organizaciones “tesoro” de Revista de Ciências HUMANAS, Florianópolis, . 51, n. 2, p. 477-493, jul-dez 2017 v colectivas de mujeres indígenas que ponen en práctica proyectos productivos que generan excedentes y que contribuyen al fortalecimiento comunal. Estas ganizaciones or de mujeres en muchos de los casos se han conformado mediante un proceso de resistencia de orden cultural de género que desemboca en una toma de decisión colectiva (MEJÍA, 2010) que las lleva a luchar por nuevos pactos sociales y nuevas estrategias comunitarias. Estas nuevas estrategias comunitarias en las que se incorporan nuevas feminidades y nuevos procesos etarios, superan la visión de muchos estudios rurales en los que se muestran a los sujetos sociales como actores pasivos o condenados a un futuro pesimista. Por el contrario: se deja de lado la idea reduccionista de que las mujeres rurales se centran en actividades tradicionales de su género y dentro de la esfera de la reproducción, dando paso a una realidad en la que ellas forman parte esencial dentro de formas originales de recrear la “comunalidad”. odos estos cam T bios de alta experimentación subjetiva implican la aparición de lo que se denomina paradigmas “ambiguos” (KLEIN, 2010a, 2010c), es decir la ón situaci de cómo denominar aquello que recibía una denominación tradicional y consensuada y que ya no se puede utilizar, lo que implica que cualquier denominación no ha de ser sino acotada, injusta o generadora de . En el malestar caso peculiar que nos ocupa del miento, envejeci cualquiera sea la denominación que usemos ésta será incómoda. Se trata de “viejos”? Sí y no. Se trata de “adultos mayores”? Sí y no. Se trata de la “tercera edad”? Sí y no. Estos malentendidos conceptuales que son también ambigüedades conceptuales, no indican sino que estamos ante nuevas modalidad culturales (que algunos denominarán de posmodernas) y de construcción de subjetividad.. Hipotéticamente llamaremos a esta nueva estructura psicosocial de “ viejos-no viejos” o “adultos post-adultos” Estimamos que si tomamos el grupo “rupturista” de los viejos, su escándalo actual radica en que ya no aceptan ser viejos. No aceptan el mandato generacional de la epituddecr , por así decirlo. En ese punto hacen una verdadera confrontación transgeneracional con resultados imprevisibles. Creemos que bien se podría hablar, en tal sentido, como ya mencionamos, de una revolución gerontológica. El caso del grupo social de Pascuala no es ajeno a este proceso. Pascuala tampoco se siente a”, “decrépit pero el punto más importante es que su “jovialidad” no es un gesto solitario como el de Juan, sino desde un movimiento emancipatorio que le permite mantener una actitud de agenciamiento. Cómo continuarán las vidas de Juan y Pascuala? No creemos que cambien mucho. En un mundo donde sentirse bien, holgado y feliz se hace cada vez más difícil, ellos parecen sentirse muy bien, felices, holgados… Esta tendencia 487 KLEIN , A.; CArCAño , E. Historias de la tercera edad: entre la continuidad y la alteridad. cambiará? odo parece T ar indic que no, pero sus consecuencias en términos de consolidación de nuevas formas de subjetividad, vínculos familiares y matrices culturales es aún impredecible. Este trabajo busca señalar estos aspectos y proponer una relexión sobre los mismos. enciasRefer ATCHLEY, R. The Social ces in Later For Life. An Introduction to Social ontologyGer . Wadsworth: Belmont, 1977. 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Submissão em: 04/09/2017 Aceite em: 25/11/2017 o Klein Alejandr es profesor investigador de la Universidad de Guanajuato. Division De Ciencias Sociales y Humanidades, Campus Leon, Universidad De Guanajuato. México. Dirección para correspondência: División de Ciencias Sociales y Humanidades. Universidad de Guanajuato - Campus León. Blvd. Puente Milenio No. 1001 Fracción del Predio San Carlos. C.P. 37670. 492 Revista de Ciências HUMANAS, Florianópolis, . 51, n. 2, p. 477-493, jul-dez 2017 v León, Guanajuato. México. E-mail: mailto:alejandroklein@hotmail.com Erika Carcaño es profesora investigadora de la Universidad De Guanajuato. Division De Ciencias Sociales y Humanidades, Campus Leon, Universidad De Guanajuato. México. E-mail: mailto:erikacarcano@gmail.com http://www.deepdyve.com/assets/images/DeepDyve-Logo-lg.png Revista de Ciências Humanas Unpaywall

Historias de la tercera edad: entre la continuidad y la alteridad

Revista de Ciências HumanasDec 22, 2017

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Unpaywall
ISSN
0101-9589
DOI
10.5007/2178-4582.2017v51n2p477
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Abstract

Revista de Ciências HUMANAS, Florianópolis, . 51, n. 2, p. 477-493, jul-dez 2017 v Histórias de terceira idade: entre a continuidade e a alteriedade Third-age stories: between continuity and alterity g/10.5007/2178-4582.2017v51n2p477http://dx.doi.or o Klein e Erika Car Alejandr caño Universidad de Guanajuato, León/Gto, México Este culo artí busca replantear algunas Este artigo procura repensar algumas cuestiones de cómo nos acercamos a la vejez hoy, questões sobre como abordamos a velhice hoje, señalando que pasamos de términos relativamente observando que passamos de termos relativamente claros (vejez y el envejecimiento) a una polisemia os (velhice clar e envelhecimento) para conceitos de conceptos que entran dentro de lo que se polissemicos que se enquadram nos chamados denomina paradigmas anacrónicos o ambiguos. paradigmas anacrônicos ou ambíguos. Airma-se Se insiste en que el tema del envejecimiento es que a questão do envelhecimento é provavelmente reemplazado probablemente por dos grandes substituída por dois pólos principais: uma estética polos: una estética no decrépitos y una actitud de não decrépita e uma atitude de memória resiliente, memoria resiliente, los que son ejempliicados que en são exempliicados em dois estudos de caso. dos estudios de caso. En ambos casos se plantea una Em ambos os casos, propõe-se um estágio de etapa de alta experimentación subjetiva, tratando experimentação subjetiva alta, tentando localizar a de localizar la situación del envejecimiento desde situação do envelhecimento a partir de parâmetros parámetros sociales y culturales más amplios sociais e culturais mais amplos. Palabras clave: vejez; experimentación subjetiva; Palavras-chave: idade avançada; experimentação renovación social. subjetiva; renovação social. oduccionIntr Hasta hace unas décadas la construcción de subjetividad tenía un claro límite: la vejez. Llegado a cierto punto, la jubilación indicaba el in de cualquier promesa y el comienzo del in, es decir, la vejez no anticipaba sino el signo impostergable de la muerte como in de cualquier anticipación, descartando claro está, posibles opciones religiosas. Sin embargo, las cosas han cambiado. Desde hace unas décadas la vejez no anticipa la muerte, sino una renovación de nuevas formas de experimentación social, cultural y especialmente subjetiva. No toda la población vieja participa de este nuevo clima cultural totalmente, pero nuestra hipótesis es que en mayor o menor grado la tercera edad se encuentra en un alto grado de experimentación subjetiva que va al menos desde un polo rupturista (caso Juan) hasta un polo resiliente (caso Pascuala). Lesson (2013) habla del siglo XXI como de una “revolución gerontológica”, nosotros agregaríamos al concepto la existencia de una “extrema revolución subjetiva”. 477 KLEIN , A.; CArCAño , E. Historias de la tercera edad: entre la continuidad y la alteridad. Antecedentes Se puede situar entre el siglo XVIII y el transcurso del siglo XIX la ijación del estereotipo del anciano en sus aspectos clásicos: debilidad, precariedad y enfermedad, aspectos que se relacionan con la imposición del término “senil” para caracterizar al mismo TZ, (KA 1996). Especialmente el cuerpo del anciano aparece como en un proceso de déicit y pérdida permanente que se vuelve un proceso crónico e irreversible (KATZ, 2000). El envejecer fue deinido como una enfermedad progresiva responsable de una multitud de cambios isiológicos y anatómicos (HABER, 1986). Se hablaba en este sentido de: “degeneración progresiva” TZ, (KA 1996) como si fuera un estado normal y esperable. De esta manera el anciano era un ser improductivo e inútil socialmente. La observación de Iacub (2006) en este sentido es relevante: se concebían dos muertes, una para la sociedad y la otra era la muerte individual. El sujeto se iba apartando cada vez más de la vida y la sociedad, aislándose en su propio mundo (CUMMING; HENRY, 1961). Se podría también analizar cómo estos procesos se asocian a diversos procesos de disciplinamiento y control cultural (CoLE ,1997). Sin duda se puede señalar que existe una historia cultural del envejecimiento, que indica que el concepto mismo es difuso y altamente cambiante según circunstancias históricas y contextos culturales, lo que implica que aquello que tradicionalmente se ha caracterizado como “cientíico” en el tema se ha revelando en realidad prejuicioso y paradigmático (BOURDELAIS, 1993) Desde el siglo XX esta concepción “degenerativa” y “senil” se comienza a modiicar simultáneamente a un replanteamiento crítico del signiicado de las “edades” y como se construía la biografía personal (MEYROWITZ, 1984). O la edad se vuelve un factor descriptivo irrelevante (IACUB, 2006) o se considera que entramos en una sociedad “uniage” donde las fronteras entre edades se difuminan y tienden a uniicarse (NEUGARTEN, 1999). Al mismo tiempo se alienta una revisión crítica de la noción de envejecimiento desde la segunda mitad del siglo XX (BUTLER, 1969). Se comienza a poner el acento más en la continuidad que en la discontinuidad, en la resiliencia y el potencial más que en la pérdida y el déicit y en las potencialidades y posibilidades que el envejecimiento podría implicar (ATCHLEY, 1977; NEUGARTEN, 1964; ROSOW, 1963). Se plantean nuevas formas de inserción social (EKERDT, 1986) y lo que el anciano puede aportar a la sociedad desde el concepto de “envejecimiento exitoso” (BALTES et al.,1984). 478 Revista de Ciências HUMANAS, Florianópolis, . 51, n. 2, p. 477-493, jul-dez 2017 v Para Baltes, justamente el envejecimiento exitoso depende del esfuerzo aplicado a dominios donde se mantiene potencial de desarrollo, lográndose a través de dicho esfuerzo una optimización de la funcionalidad, la que compensa las pérdidas normativas y no- normativas ocasionadas por el envejecimiento social y biológico. Por otro lado para Rowe y Kahn (1997, 1998), la posibilidad de envejecimiento exitoso se relaciona con dos tipos fundamentales de actividad: el primero es el mantenimiento de relaciones interpersonales satisfactorias y el segundo es el mantenimiento de actividades productivas. Lo que estos autores llaman compromiso “activo” con la vida es un factor relevante, junto al adecuado funcionamiento físico y cognitivo (es decir: la capacidad de mantener un factor de autonomía y autocuidado, entre otros) y la baja probabilidad de padecer enfermedades crónicas (y los riesgos asociados a ellas). En deinitiva entendemos que los autores proponen un modelo de vejez en la cual el adulto mayor puede enfrentar y resolver de manera autónoma sus insertos en actividades problemas cotidianas. Para estos autores los componentes mencionados están ligados y se retroalimentan entre sí. Por ejemplo, es posible constatar que la ausencia de enfermedad o discapacidad contribuye a que se mantengan las funciones físicas y mentales necesarias para facilitar una participación activa en la vida social. Es interesante indicar que al igual que Baltes (1984) enfatizan la necesidad de la participación o compromiso con la vida como un factor esencial, lo que se relaciona con las hipótesis manejadas en este artículo de un replanteamiento del sentido de la vida en los adultos mayores contemporáneos, donde entendemos como compromiso con la vida, la posibilidad de armar o conigurar proyectos de vida satisfactorios que incluyen las relaciones interpersonales, alta autoestima e inserción social. Podría indicarse que el concepto de envejecimiento exitoso se está complejizando, en el sentido de que el mismo ya no se entiende solo como la ausencia de enfermedades, sino como la reformulación que el adulto mayor realiza de su inserción en la vida social, además de cómo reconigura su biografía personal en términos de realizaciones y porvenir. Revision empírica: la revolución gerontológica desde los aportes de la demograia y las ciencias sociales El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI, 2010) registró en México, un total de 10, 055,379 adultos mayores, de los cuales el 53% 479 KLEIN , A.; CArCAño , E. Historias de la tercera edad: entre la continuidad y la alteridad. son mujeres, mientras que el 47% son hombres. De acuerdo con la tasa de crecimiento anual en México, entre 1990 y 2010 el número de adultos mayores pasó de 5 a 10.1 millones, presentándose un incremento porcentual respecto al total de la población de 6.2 a 9 (INEGI, 2011). Estos datos indican claramente que México ha entrado en lo que se denomina “envejecimiento poblacional”. Esto se une a la creciente baja de la tasa de crecimientos (INEGI, 2005). Todo lo cual hace que se hable de nuevos procesos de transición demográica que de acuerdo con los especialistas en población, implicará una tercera etapa de transición demográica (DYSON, 2010; LEESON; HARPER, 2006, 2007, 2007a, 2007b, 2008), dominada por una revolución gerontológica, por la cual se entiende que el siglo XXI es el siglo de los “centenarios” (LEESoN, 2009, 2013). En este sentido, y de acuerdo con las estimaciones realizadas por el Consejo Nacional de Población (CoNAPo, 2005), se estima que del año 2010 en adelante, “ las personas de 65 años vivieran alrededor de 15 años más, expectativa que mostrará una tendencia a aumentar todavía más en los años venideros, manteniéndose cada vez más una etapa de sobre-mortalidad en dicho periodo de la vida ” (VILLAGÓMEZ, 2009, p. 307). Por otro lado si tenemos en cuenta el porcentaje de adultos mayores en la totalidad de la población, la Cepal (2009) estima que en el año 2010 la proporción de personas con 60 años y más en la región fue de 9.9%, para el 2020 será de 13%, y para el 2050, de 25.8% Asimismo para 2010 la población de adultos mayores en Latinoamérica fue de 590 millones de personas, incrementándose este número en los años siguientes (LEESoN, 2013). Por otra parte no solo hay más adultos mayores sino que los mismos viven cada vez más, sin que haya por el momento un límite al alargamiento del curso de la vida (LEESoN, 2009), lo que a nuestro entender se puede conceptualizar como el pasaje a una muerte desplazada indeinidamente, hecho sin duda inédito y crucial. Es necesario indicar que el nivel de envejecimiento que presentan México y la mayoría de los países de la Región se ha alcanzado en medio siglo, en comparación con Europa, donde este proceso tomó dos siglos (CAMARANO, 2004; HAM CHANDE, 2003; VIVEROS, 2001). En el caso de Latinoamérica y el Caribe se indica que los mismos están próximos a enfrentar enormes desafíos en el área del envejecimiento global, junto con la necesidad de incluir el tema en las agendas de gobierno (BREA, 2003). Estos mismos procesos, como se indicó, se veriican en Europa y otros países. Se indica así que la proporción de personas de 60 años será el 22 % de la población total para el año 2050 (UNITED NATIoNS, 2010). 480 Revista de Ciências HUMANAS, Florianópolis, . 51, n. 2, p. 477-493, jul-dez 2017 v Estos datos son tomados generalmente de forma alarmante, punto de vista que no se comparte en este trabajo. Se habla así de crisis de la seguridad social (lo que sin duda es un hecho que estará presente), inseguridad económica y aumento de enfermedades mentales y físicos. Sin desconocer los mismos tenemos en cuenta otros datos que nos indican un mundo cambiante y quizás imprevisible en algunos elementos de su estructura social. Especialmente se indica la revolución gerontológica como produciendo desafíos y oportunidades para gobiernos y ciudadanos en el mundo entero (LEESON; HARPER, 2006, 2007, 2007a, 2007b, 2008): The challenge of increasing longevity has long been an issue of demographic interest, and no less so in more recent years The scale of ageing across the globe is truly immense and must surely be regarded as one of the success stories of humankind as more and more people live long, relatively healthy lives. (LEESoN, 2013, p. 53). otros autores son más optimistas aún y señalan un cambio en la estructura del trabajo y en la economía que implicará un dividendo demográico (LEE; MASoN, 2010), estimando que existirán los recursos necesarios para asistir a la población envejecida (HELLER, 2006). Desde una perspectiva social hay datos que indican también aspectos positivos e integrativos culturalmente para los adultos mayores, como la posibilidad de resigniicación del yo (CASTRO, 2001); la contribución cultural de los adultos mayores a las nuevas generaciones Bosi (1994); el acrecentamiento de la voluntad de vivir y replantear historias y tradiciones culturales (MORAGAS ,1991); nuevas formas de aprendizaje (LOPEZ LA VERA, 2013); replanteamiento y valorización de la vida en pareja (KEMP; KEMP, 2002); de la sexualidad, el amor y la satisfacción marital (BACHAND; CARON, 2001; KASLOW; ROBINSON, 1996; NINA-ESTRELLA, 2004; NOLLER; FITPATRICK, 1993; PARKER, 2000); y inalmente el factor de generatividad entendido como la capacidad de enfrentar retos y fortalecerse subjetivamente ( ERIKSON, 1950). Explícitamente se indica como los adultos mayores hoy no solo son más longevos, sino que disfrutan de mejor calidad y estilos de vida (VILLAR, 2013). Pensamos que es posible relacionar las nuevas formas de autopercepción y construcción de identidad con la llamada teoría de la desvinculación o de desengache y ruptura. Se entiende por la misma que el adulto mayor se aparta de la sociedad para centrarse más en su vida , interior lo que lo independiza de obligaciones sociales incrementando su capacidad de satisfacción (Havighurst, Neugarten, y Tobin; citados en CARSTENSEN, 1990). Sin embargo, como 481 KLEIN , A.; CArCAño , E. Historias de la tercera edad: entre la continuidad y la alteridad. veremos más adelante, quizás sea más apropiado hablar de “cambio” que de “apartamiento” en el vínculo con la sociedad Estas perspectivas indican la necesidad de cambiar la imagen de los adultos mayores como una “carga” para destacar su valor como recurso social y cultural, lo que se complementa al dato fundamental, de que cuando el mismo tiene los recursos necesarios, depende menos de su familia, la que pasa a segundo plano, lo que se acompaña de la ampliación de redes sociales y de amistad, lo que acrecienta además el sentido de vitalidad (LÓPEZ LA VERA, 2010, 2013; PICK, 2007; SÁNCHEZ, 2002). Otros autores preieren tomar estos datos como reveladores de empoderamiento y agenciamiento, basados en investigaciones que indican el deseo de los adultos mayores de tomar el “control” de sus vidas (SORIA, 2006), incrementado el sentido del yo y de conianza en sí mismo (SÁNCHEZ, 2002) y la capacidad de enfrentar nuevos aprendizajes y desafíos derivados de los mismos (LÓPEZ LA VERA, 2013). Guzmán, Huenchuan y Montes de oca (2003) plantean que el cumplimiento de una vejez activa requiere que el Estado asuma un rol activo en mejorar las condiciones de vida de los adultos mayores. Perspectiva con la cual sin embargo discrepamos: los adultos mayores han modiicado sus posibilidades de vida con, sin o contra el Estado. Posiblemente esto esté relacionado a que las redes sociales substituyen aquello en lo cual aquél es carente (MENDES DE LEoN et al . , 1999; MoNTES DE oCA, 2004, 2009; UCHINo, CACIoPPo; KIECOLT-GLASER, 1996). Se ha comprobado que poseer una red social adecuada tiene innúmeros efectos positivos en el área de la salud física y mental, mejorando asimismo la ión autopercepc que los adultos mayores mantienen sobre sí mismos, acrecentando el sentido de satisfacción vital (IRVINE et al., 1999; GAETE; RIVERA; ROMAN, 2009; MUCHINIK, 1984). Así pues los fenómenos que describimos en relación al desplazamiento de la muerte se respaldan en numerosas investigaciones demográicas, antropológicas, s y sociológicas, tanto desde autores psicológica norteamericanos y europeos, como latinoamericanos y mexicanos, todos los cuales n diferentes describe aspectos inherentes a la sociedad del envejecimiento y la revolución gerontológica. El caso de juan: el franco rupturismo generacional-transgeneracional Juan tiene 70 años de edad. Pero no los parece. lo sumo podríamos darle A 55 años. ive en la V ciudad de Querétaro, México. Pertenece a la clase media, 482 Revista de Ciências HUMANAS, Florianópolis, . 51, n. 2, p. 477-493, jul-dez 2017 v media alta. Sin apremios económicos o sociales. Ya desde su apariencia personal Juan es francamente rupturista y alejado de cualquier estética decrépita: “Sé que no me visto como viejo. No quiero parecer viejo. No me siento viejo. Me gusta ser abuelo pero no un hombre débil o que necesito ayuda…Me gusta estar con mis nietos por el gusto de estar nomás. No necesito que me ayuden en mi vida” Preguntado sobre sus rutinas nos dice: oy al V gimnasio. No tanto como querría pero voy al menos tres veces a la semana. No como cosas grasosas. Mi esposa y yo somos cuidadosos en lo que comemos. Preferimos el agua a la Coca Cola. Hace 30 años que estamos juntos. No le he sido iniel. Es cierto que fumo de vez en cuando. Ese vicio no me lo puedo sacar. Hace poco me jubilé de profesor en la Universidad XXX, pero mi vida no se termina. Sigo haciendo cosas. Manualidades o leo. eo V a mis amigos, pero lamentablemente algunos tienen Alzheimer o demencia. No los voy a ver. Yo no soy viejo como ellos. Quiero ser joven y tener vigor. No nos quiere hablar de su sexualidad con un sentido de pudor que respetamos, pero su cara se ilumina de orgullo cuando nos dice: “Sabe?. Yo no voy al parque a darle miguitas a las palomitas. Nada de eso. Yo no me aburro. Y me jubilé porque tenía que jubilarme sino seguía de largo nomás”. Cuando le preguntamos sobre sus abuelos dice: Mis abuelos eran buena gente. No recuerdo que nos pegaran. endría que preguntar a mis hermanos [tiene T dos hermanos menores]. Pero eso sí había que respetarlos. ratarlos T de “usted”. Mis nietos me hablan de otra manera. Me tutean. Pero me gusta. Yo entiendo que antes las cosas eran así. Pero ahora ya no. Tenemos conianza, nos hablamos las cosas. Mis nietos me preguntan cosas que yo jamás me hubiera atrevido con mis abuelos. Y me cuentan cosas de su vida íntima que me chocan un poco pero me pone gulloso or que me las cuenten. Para eso está un abuelo. Cuándo les preguntamos cómo les educa, nos dice (pensando largo rato): Educarlos…? Ah no sé. engo que pensarlo. Educarlos? No T creo que no. Eso es de sus padres. Yo no me meto. Conmigo que salgan, vamos al cine, a comer, a . Pero no quiero pasear educarlos, para eso están mis hijos [Juan tiene dos hijos, cada uno con un hijo propio]” Y agrega: “Yo respetaba y respeto a mis abuelos. Pero yo soy otro abuelo, no sé si mejor o peor. Ud dígame. Pero lo más importante para mí es el cariño y la conianza. 483 KLEIN , A.; CArCAño , E. Historias de la tercera edad: entre la continuidad y la alteridad. El caso de pascuala: la memoria resiliente como forma comunitaria de vida Citemos el caso de Pascuala, que tiene actualmente 65 años de edad y vive en una Comunidad llamada “Cautamazaco” [en náhuatl: lugar de venados] perteneciente al Municipio de Cuetzalan, en Puebla, México Se describe a sí misma como una mujer activa, aún fuerte, independiente y con una decisiva inluencia en su comunidad. En efecto, Pascuala pertenece a la organización de Mujeres Indígenas (MASEAL SIGUAMEJ), que en náhuatl signiica: “Mujeres que se apoyan y trabajan juntas”. Dentro de esta organización es socia, pero además mantiene un liderazgo activo sobre los más jóvenes debido a sus conocimientos ancestrales de ritos y tradiciones indígenas. Ella bora y vende sus arte ela sanías que consisten en prendas elaboradas con telar de cintura. Dice de sí misma: “ Soy una mujer feliz, no me falta comida, estoy contenta con lo que hago. engo T varios hijos e hijas. No todos viven conmigo. Pero yo nunca estoy sola. La tierra me acompaña. Yo hablo con la tierra. engo de la tie V rra”. Nos cuenta gullosa como recién or en la tercera edad decidió hacer su vida independiente y por eso se separó de su marido quien tenía una amante y le prohibía participar en sus actividades comunitarias. Nos cuenta que es feliz como líder comunitaria, que le gusta dar el ejemplo a los jóvenes y que hasta cierto punto todos los miembros de la comunidad son como “sus hijos”. Cuando le preguntamos sobre su relación con la tierra, nos dice: “Es como una madre que nos acompaña. Conozco sus historias y sus secretos. Nunca le hablo en español sino en náhuatl de acuerdo a lo que mi madre y la madre de mi madre me enseñaron. Los hombres no saben estas historias. Solo nosotras las mujeres. Y las repetimos una y otra vez hasta que las jóvenes lo saben repetir de memoria. Yo recuerdo todo lo que me enseñaron y mi nieta también. Y lo que me enseñaron fue a cuidar a nuestra madre tierra, gracias madre tierra. (Tlazocamati onantzin)T Cuando le preguntamos por qué agradece a la madre tierra nos dice: “La madre tierra nos da el sustento. Nos alimenta. Pero también es nuestra tierra. La recordamos y nos recuerda. Nunca nos abandonará” Pascuala está muy orgullosa de que a partir de que se separa, junto al trabajo con otras mujeres de su condición, trabaja y se compra su propia casa. Utiliza ente activam los recursos que le proporciona la Comunidad de Mujeres, 484 Revista de Ciências HUMANAS, Florianópolis, . 51, n. 2, p. 477-493, jul-dez 2017 v manteniendo siempre una actitud activa, comprando su terreno a partir de un programa municipal, donde el Municipio pone una parte y ella otra. Finalmente cuando se le pregunta si se siente una mujer anciana, riendo, responde: “Aún tengo todos los dientes. Me levanto siempre a las 6 de la mañana y cuido de mis pollos y gallinas. Me sé cuidar a mi misma. eo que V mis hijos estén bien y jamás se me ocurre volver con mi esposo que no me respetó” que mi “Hice hija volviera conmigo luego que se la robó un hombre malo. Yo la salvé. Le hablé a una amiga y esa amiga le habló a mi hija y ahora ella ya está conmigo”. “Yo como bien y siempre le dejo comida a mis hijos” “No quiero que me pidan de comer. Solo les dejo la comida y ellos se sirven” Conclusiones En el caso del transcurso de vida de Juan lo que encontramos es que un valor que se acentúa es la independencia. Juan es un abuelo que a diferencia de los abuelos de antes ya no se les ocurre pensar que tienen que vivir con sus nietos. El concepto de “familia extendida” le es extraño o no lo comparte. Es , parece decir que para esta generación de abuelos es esperable que los hijos vivan en sus casas con sus hijos, y ellos vivan en sus propias casas con su pareja o viven solos. Y sí viven con sus familias, tratan de encontrar estrategias para ser lo más independientes que se pueda. Por otro lado, por su situación socio-económica hay otra diferencia radical con otros grupos sociales: los nietos están planiicados; o sea, el nieto llega después de que el hijo o que la hija terminaron de hacer estudios superiores, o que ocuparon una posición gerencial; o sea, llegan dentro de una planiicación de la vida. Estos abuelos además no mantienen ni a la familia ni a los nietos. Sus hijos se mantienen a sí mismos y sienten orgullo de que sus hijos están creando sus propias familias. La mayoría de estos abuelos perciben a sus hijos como buenos padres,y no critican (aparentemente) a sus hijos. Sienten que no se les necesita en el lugar de los padres porque los padres están haciendo una buena tarea y, además tampoco quieren estar en el lugar de los padres, lo que no les interesa. En otras palabras, y para decirlo de forma redundante, donde están los padres están los padres, y donde están los abuelos están los abuelos. Y el ejemplo de Juan parece indicar el deseo de que las cosas sigan así: discriminadas y separadas. Ahora bien, en este grupo la palabra clave para nosotros fue estar pendientes . Es decir, Juán no está presente en la vida de los nietos todo el tiempo, pero lo que sí está es estar pendientes. 485 KLEIN , A.; CArCAño , E. Historias de la tercera edad: entre la continuidad y la alteridad. Estos son abuelos que les gusta improvisar con sus nietos, no les gusta tener una agenda de lunes, martes, miércoles, domingo. Juan disfruta el sentido de la aventura con sus nietos, más que una planiicación rígida, ajustada de tareas, donde se efectiviza un encuentro afectivo siempre renovado. El abuelo ideal es obviamente el abuelo disponible y esto es muy importante. No es un abuelo que está ausente ni que es invasivo. Es un abuelo que mantiene una distancia óptima con sus nietos y con los padres de sus nietos Pero lo más importante a los efectos de nuestras hipótesis es que Juan es un claro “emergente” de un grupo claramente “rupturista”: quieren ser abuelos pero no abuelos como sus abuelos. Se trata de una verdadera confrontación transgeneracional (KLEIN, 2002, 2003, 2006) que se puede incluir dentro de un campo de alta y sensible experimentación subjetiva. Por qué esta negativa a ser abuelos como sus abuelos? En primer , lugar porque aquellos abuelos eran “patriarcas” que ellos se niegan a seguir siendo. En un mundo altamente horizontalizado y fraternal donde lo fundamental es la espontaneidad, la igura del “Patriarca” ejemplar, digno, respetable y temeroso se agota . Juan construye su nuevo rol por ensayo y error, no por arquetipos que le preceden. Quiere ser imperfecto y no le causa dolor ser imperfecto. Por el contrario: lo ubica como centro del intercambio afectivo con sus nietos, que por momentos son nietos, por momentos cómplices, por momentos camaradas. La historia de Pascuala, a su vez, es la de muchas mujeres campesinas la tercera edad de extractos sociales humildes, que guardan como un inconmensurable esa condición que llamamos “memoria resiliente”. Lo curioso es que comienzan sus procesos emancipatorios en la tercera edad, cuando ya siente que sus hijos ya son grandes y no dependen directamente de ella. Este proceso resiliente tiene que ver con los pueblos indígenas, pero también de forma articulada con los propios derechos de las mujeres y la reivindicación de la tercera edad como etapa de nuevo comienzo en la vida y alta ntación experime social y subjetiva (Klein, 2010b, 2013). Esto implica reconocer al interior de la comunidad, la pluralidad y diversidad de identidades y derechos particulares que paralelamente a los componentes centrales de la autonomía como: el o, territori la ganización or social, uso de los recursos, ganos de gobierno, “se acompañan ór del derecho de las mujeres de tercera edad a ser agentes de cambio, legitimadas en su derecho a opinar, decidir, elegir y participar en la toma de decisiones en todos los ámbitos y niveles” (MANCINAS ESPINOZA y GARAY VILLEGAS, 2013:404). Como nos muestra el ejemplo de Pascuala, aunado a lo rior ante se ha dado una fuerte tendencia en las últimas décadas a la conformación de organizaciones “tesoro” de Revista de Ciências HUMANAS, Florianópolis, . 51, n. 2, p. 477-493, jul-dez 2017 v colectivas de mujeres indígenas que ponen en práctica proyectos productivos que generan excedentes y que contribuyen al fortalecimiento comunal. Estas ganizaciones or de mujeres en muchos de los casos se han conformado mediante un proceso de resistencia de orden cultural de género que desemboca en una toma de decisión colectiva (MEJÍA, 2010) que las lleva a luchar por nuevos pactos sociales y nuevas estrategias comunitarias. Estas nuevas estrategias comunitarias en las que se incorporan nuevas feminidades y nuevos procesos etarios, superan la visión de muchos estudios rurales en los que se muestran a los sujetos sociales como actores pasivos o condenados a un futuro pesimista. Por el contrario: se deja de lado la idea reduccionista de que las mujeres rurales se centran en actividades tradicionales de su género y dentro de la esfera de la reproducción, dando paso a una realidad en la que ellas forman parte esencial dentro de formas originales de recrear la “comunalidad”. odos estos cam T bios de alta experimentación subjetiva implican la aparición de lo que se denomina paradigmas “ambiguos” (KLEIN, 2010a, 2010c), es decir la ón situaci de cómo denominar aquello que recibía una denominación tradicional y consensuada y que ya no se puede utilizar, lo que implica que cualquier denominación no ha de ser sino acotada, injusta o generadora de . En el malestar caso peculiar que nos ocupa del miento, envejeci cualquiera sea la denominación que usemos ésta será incómoda. Se trata de “viejos”? Sí y no. Se trata de “adultos mayores”? Sí y no. Se trata de la “tercera edad”? Sí y no. Estos malentendidos conceptuales que son también ambigüedades conceptuales, no indican sino que estamos ante nuevas modalidad culturales (que algunos denominarán de posmodernas) y de construcción de subjetividad.. Hipotéticamente llamaremos a esta nueva estructura psicosocial de “ viejos-no viejos” o “adultos post-adultos” Estimamos que si tomamos el grupo “rupturista” de los viejos, su escándalo actual radica en que ya no aceptan ser viejos. No aceptan el mandato generacional de la epituddecr , por así decirlo. En ese punto hacen una verdadera confrontación transgeneracional con resultados imprevisibles. Creemos que bien se podría hablar, en tal sentido, como ya mencionamos, de una revolución gerontológica. El caso del grupo social de Pascuala no es ajeno a este proceso. Pascuala tampoco se siente a”, “decrépit pero el punto más importante es que su “jovialidad” no es un gesto solitario como el de Juan, sino desde un movimiento emancipatorio que le permite mantener una actitud de agenciamiento. Cómo continuarán las vidas de Juan y Pascuala? No creemos que cambien mucho. En un mundo donde sentirse bien, holgado y feliz se hace cada vez más difícil, ellos parecen sentirse muy bien, felices, holgados… Esta tendencia 487 KLEIN , A.; CArCAño , E. Historias de la tercera edad: entre la continuidad y la alteridad. cambiará? odo parece T ar indic que no, pero sus consecuencias en términos de consolidación de nuevas formas de subjetividad, vínculos familiares y matrices culturales es aún impredecible. Este trabajo busca señalar estos aspectos y proponer una relexión sobre los mismos. enciasRefer ATCHLEY, R. The Social ces in Later For Life. An Introduction to Social ontologyGer . Wadsworth: Belmont, 1977. 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Published: Dec 22, 2017

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